Adios humedad de condensación

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 56 segundosLa humedad de las paredes llega cada invierno a muchos hogares, oficinas, locales,… ¿QUé hacer con ella? Hay muchas formas de actuar para eliminar los daños en las paredes (manchas, hongos,…), ¿Pero qué hacer con los muebles, la documentación, la ropa, los colchones,…? En una llamada para pedir…

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La humedad de las paredes llega cada invierno a muchos hogares, oficinas, locales,… ¿QUé hacer con ella?

Hay muchas formas de actuar para eliminar los daños en las paredes (manchas, hongos,…), ¿Pero qué hacer con los muebles, la documentación, la ropa, los colchones,…?

En una llamada para pedir información, no comentaron acerca de los problemas de salud de su pareja, y cómo su situación empeoraba cada invierno, y cómo su dormitorio se humedecía de tal manera que las ropas olían a humedad, que las paredes y el techo, especialmente en las esquinas se ponían fatal y que como el invierno fuera de muchos días de frío seguidos, que entonces la situación se agravaba enórmemente.

Profundizando en la conversación, resultó un claro ejemplo de una situación fácilmente solucionable con los sistemas de calefacción HogarECO.

Su vivienda es alargada, con el salón en uno de los extremos y su dormitorio en el otro. Son 4 personas y 2 perros en una vivienda pareada, donde paredes (menos la que linda con la otra vivienda pareada) y techo están expuestas al exterior. Y en el salón comentaba que la calefacción la usaban en el salón y que casi nunca se apagaba durante el invierno (brasero bajo la mesa y radiador en mitad del salón) y que en el cuerto de baño, encendendían un pequeño calentador de aire y dejaban correr el agua caliente hasta que el cuarto se “aclimataba” para poder entrar, pero que claro, tras ducharse había hasta que recoger el suelo de tanta humedad como quedaba y que en el aseo tenían que repintar el techo cada verano para dejarlo en buneas condiciones otra vez.

Estaban pensando en hacer obras en el techo de la vivienda y en los exteriores, utilizar pinturas y otros compuestos que habían pensado, por lo que habían leído por internet, que podrían ser la solución, aunque les chocaba mucho que sólo su vivienda sufriera esta situación y que nadie en el resto de viviendas iguales estuviera en la misma situación.

Su problema era que las masas de aire cálido del salón arrastran humedad (de ahí el típico resecado del ambiente del que muchas personas se quejan con el aire acondicionado o con el uso de otros radiadores), y que el frío del baño tampoco se quita en un minuto ni con un calentador ni de aire, ni con esas barras que se ponen al rojo y que muchas personas aún tienen instaladas en los aseos y como aclimataban encerrándose con el vapor del agua caliente, pues toda esa hunmedad acababa yéndose a las estancias donde durante el día nunca ponían calefacción: Dormitorios.

Llegada la noche ponían el calentador de aire a tope para procurar que la llegada al domitorio no les cortara el cuerpo, pero comentaban que las sábanas y mantas las notaban húmedas, y bueno… que además había que procurar no dormirse sin haber desenchufado el calentador, y que temía que alguna noche que se les había quedado encendido pudiera ser la última, porque ya el pequeño termoventilador del invierno pasado se les derritió el plástico y tuvieron que comprar otro por no fiarse mucho de cómo había quedado.

Añadido a ésto, nos hacía referencia a las facturas que pagaba cada invierno, además del gasto e inconveniencias en repintar el aseo, de incluso haber tenido que cambiar uno de los armarios porque no sabían cómo quitarle el moho que había criado el invierno pasado,… Y, especialmente, el agravamiento de la situación de salud de su pareja, y sus temores por lo que les ocurrió con el calentador de aire.

Solución: Una calefacción de 150 W para la mesa, una calefacción de 450 W en el salón, un espejo de 600 W en la habitación, una de 450 W en el techo para el dormitorio de las peques y otra de 450 W en el cuarto de baño.

Resultado: Una vez saneada la vivienda, ¡Los invernos pasan sin causar estragos! Ni de salud, ni económicos. Nos refiere que en 2018 ha gastado casi 300€ menos que en 2017 sólo en la factura de luz de los meses de frío, y que, por supuesto, ningún problema más ni de olor a humedad, ni camas húmedas, ni tirar ropa ni muebles, ni repitar techos y paredes, que nunca había sumado los gastos, pero que con lo que ha mejorado la situación de su vivienda y la de su familia ya sería suficiente, y que entre luz y otros gastos, ya con este invierno da por merecida la compra.

Éstas son algunas de sus palabras:

Os lo comento para que sepáis que el invento funciona, que no veas lo bien que tengo todo. Ni el techo con esas humedades, ni las paredes, ni las habitaciones frías como cuevas que estaba todo el día. ¡Y yo creyendo que lo mismo era por culpa de que nos combatieran aires fríos o por mal ailamiento de las pinturas del exterior o de las del interior! ¡Y resulta que con cambiar de calefacción ha sido bastante! ¡Nunca lo hubiera pensado siquiera!

HogarECO somos pesonas para ayudar a otras personas, y nos alegra saber que hay otra familia más que ha mejorado su vida gracias a HogarECO ¡Para eso estamos aquí!

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